04/15/2013 por Marcelo Paz Soldan
Sobre la novelística de Spedding y Paz Soldán

Sobre la novelística de Spedding y Paz Soldán

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Sobre la novelística de Spedding y Paz Soldán
Por: Adolfo Cáceres

Gilmar Gonzales Salinas, docente de la Carrera de Literatura de la UMSA, comienza su artículo con una reflexión de notables alcances para el estudio de nuestras letras; reflexión que lamentablemente no se concreta, ni en él ni en sus colegas, constituyéndose en un simple enunciado. De entrada dice: “En una reflexión sobre la literatura en Bolivia no tendría que obviarse el tema de la tradición oral.
Tema que, sin embargo, ha sido obviado casi siempre”. Fiel a ese “casi siempre”, Gonzales lo obvia una vez más. Desde luego que el título de su trabajo es claro en sus intenciones, sobre todo con la obra de Spedding, que se inspira en los temas de la tradición oral aimara, aunque Gonzales no lo destaca en ese sentido; en cambio en Paz Soldán, el indio sólo aparece tangencialmente; aspecto que Gilmar Gonzales de algún modo procura destacar, a pesar de que no entiende que cada escritor tiene su espacio, que no siempre limita y condiciona su creatividad. Jesús Lara (1898-1980) en “Surumi” (1943), novela indigenista traducida a varios idiomas y que llegó a ocho ediciones con “Los Amigos del Libro”, muestra un indio sui géneris, Wáskar Puma, héroe de la Guerra del Chaco, que tiene rendida a sus pies a Vinvela, la orgullosa hija de su patrón. Sustancialmente es lo que quiso mostrar Lara, o sea, es su versión del indio civilizado, en un periodo en el que era tenido a menos. El éxito de la novela se hizo indiscutible, continuando vigente 30 años después de la muerte de su autor. La presencia del indio en las novelas de Paz Soldán es natural y pertinente con los argumentos que desarrolla. No tiene por qué incidir en el indigenismo, si no se siente motivado a hacerlo. No por falta de talento; después de todo, es un creador imaginativo, como también lo fue Chateaubriand, que escribió su novela indigenista “Atala” (1801), sin salir de Francia.
Gilmat Gonzales justifica su artículo con las siguientes palabras: “Elegí a Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967) y Alison Spedding Pallet (Londres, 1962) porque en uno vemos representado el mundo de los “blancos” y en la otra el mundo de los indios. También porque son un novelista y una novelista. Y porque creo que son una metáfora de dos movimientos de nuestra democracia: uno que oscila en el vaivén de estar y no estar aquí y el otro más bien afincado en lo propio”. Tiende a racista cuando insinúa que Paz Soldán representa “el mundo de los blancos”; en todo caso, en sus obras están las clases sociales de los países en los cuales ha vivido, especialmente el suyo.
Cuando Gonzales dice: “oscila en el vaivén de estar y no estar”, desliza un razonamiento que se hace ambiguo. En tal caso, para precisar no debe ser “el otro”, sino “la otra”. Además, ¿no están ambos narradores afincados en lo propio? Bueno, como sea, ahí aparecen estas dos figuras, confrontadas por voluntad de un articulista, que no sólo se muestra interesado por la temática de las obras que analiza.
Veamos: Al referirse a la obra de Paz Soldán, Gilmar Gonzales Salinas, dice: “Edmundo Paz Soldán es un novelista de lo que en lenguaje común se llama la clase privilegiada. No sólo debido al lugar económico y social al que el autor pertenece (,) sino porque el mundo representado a través de su escritura y su perspectiva narrativa son de la clase privilegiada”. En lenguaje común, a los de esa clase se los llama “jailones”. ¿Es así cómo percibe las novelas de Paz Soldán? Desde luego que Paz Soldán es un novelista privilegiado, pero no por su rango social, sino por su extraordinario talento creativo. Pocos narradores bolivianos han logrado, en toda la historia de nuestra literatura, la atención y las distinciones que le confieren sus lectores y críticos de dentro y fuera del país, sin contar las traducciones de sus libros (a la fecha a nueve idiomas). En marzo cumplirá 46 años de edad. Hay que entender que su vida, como la de todo ser humano, no es nada fácil. También es docente de Literatura en una Universidad norteamericana.
Fuente: Los Tiempos