08/20/2014 por Marcelo Paz Soldan
Por la senda de Samai: ¿Dónde mora el espíritu de lo alto? Entrevista a Gary Daher

Por la senda de Samai: ¿Dónde mora el espíritu de lo alto? Entrevista a Gary Daher

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Por la senda de Samai: ¿Dónde mora el espíritu de lo alto?
Entrevista a Gary Daher
Por: Cecilia Romero M.

Llega a Cochabamba, que aún vive el invierno, en días de vientos y avisos de lluvias, Gary Daher desde tierras orientales para presentar su libro La senda de Samai (Editorial 3600, 2014). Este poemario tiene un referente vital, las ruinas de Samaipata, un lugar que guarda en sí un secreto, un discurso en piedra que no sabemos de dónde viene y que la poesía en su proceso intenta develar o –al menos– descorrer uno de sus misterios.
La Senda de Samai, procura sutiles apariciones, deambulan entre sus páginas Prometeo, Sísifo, pumas y jaguares, rosas de finas espinas, naufragios y una mujer, esa que está presente como fuerza vital en la poesía de Daher, que es en sus propias palabras es el corazón de todo viaje.
¿De qué lugar sale esta poesía que guarda en su espíritu los mecanismos de la brevedad?
Este trabajo, la Senda de Samai, nace por la contemplación de las ruinas del mal nombrado Fuerte de Samaipata, que es una estructura megalítica magnífica de tiempos inmemoriales, porque no sabemos sus orígenes pero están dibujados los símbolos; los arquetipos. El hombre que medite sobre estos arquetipos del pasado puede recuperar la esencia que estos mandan y es lo que estoy tratando de hacer.
¿Qué arquetipos del viaje del poeta están siendo evocados en este poemario?
En primer lugar Samai tiene muchas traducciones, es un nombre polisémico que se encuentra en muchas lenguas y muchas civilizaciones, siempre representando lo sagrado. En el caso de Samaipata, he querido hacer un traducción adecuada del nombre, por tanto Samai, sabemos que en quechua puede representar, si lo decimos como verbo “descansar” pero si lo decimos como sujeto es “aliento” “alma” o “espíritu”. Entonces, si es un toponímico tiene que ser sujeto y no puede ser verbo. Por tanto, podemos tomarla como espíritu, que me parece más adecuado, porque esta construcción megalítica tiene un sentido ceremonial y religioso.
En este contexto “pata” es lo de arriba, es como una escalera, entonces Samaipata sería “el espíritu de lo alto”. Por lo cual se trata de seguir la senda del espíritu, de lo alto y ¿dónde mora el espíritu de lo alto? Pues tiene que morar adentro de uno, en el corazón de uno, porque ese es el lugar más adecuado. Si yo quiero esconder algo de alguien tengo que hacerlo adentro para que ese alguien no lo encuentre o para que lo encuentre adecuadamente.
Dice Cesare Pavese, que el escritor ejerce el oficio creador de la vida y esta, celosa de su oficio, toma venganza…
El poeta que se diga de tal, el primer paso que tiene que dar es derrotarse a sí mismo y eso cobra un precio, tiene que morir. Es necesario morir para poder transformarse y lograr trasmitir lo trascendente. Este es un camino difícil, el morir no es sencillo, toma toda la vida morir y no toda la gente alcanza morir. Los estoicos decían que vivir es aprender a morir y esto es de lo que estamos hablando.
Dialogando sobre las sendas ¿Cómo fue el proceso de escribir este libro? ¿Tu poesía es gozosa? ¿Es catarsis?
La poesía es un asombro y un deslumbramiento. Es una búsqueda. Finalmente, después de un trabajo muy fuerte, con la espada sobre sí mismo, esta logra abrir velos, se produce de repente un deslumbramiento como un resplandor y cuando sucede esto el alma queda totalmente perpleja y maravillada.
¿Qué esperas de Gary Daher?
Yo de Gary Daher no espero nada. Hace mucho tiempo que estoy queriendo abandonarlo, porque él debe morir, porque es necesario que aparezca el nuevo, porque siempre es necesario nacer y cuando se nace se lo hace con todo. Abandonando todo para ser todo de nuevo.
Fuente: Ecdótica