octubre 7, 2021 por Sergio León

La narrativa de Oscar Alfaro bajo un nuevo paradigma

Por Rosario Quiroga de Urquieta

Es evidente que las manifestaciones  del  arte, y entre ellas la literatura, son un desafío para el tiempo que agosta lo material y no así el vuelo infinito de las ideas.

El poeta, escritor, periodista, docente y promotor de la literatura infantil y juvenil, Oscar Alfaro nació hace 100 años, el 5 de septiembre 1921 y  murió hace 58 años, el 24 de diciembre de 1963 y este año 2021 asistimos  a su indiscutible  vigencia.

Desde sus 17 años  que publicó “Bajo el sol de Tarija” escribió en forma ininterrumpida, habiendo sido merecedor de innumerables premios.

Sin embargo  del tiempo transcurrido, el legado de su vida  literaria  está  más presente  que nunca; sin lugar a duda, con mayor  reconocimiento  y valoración por su  robusta producción   de obras tanto en narrativa como en  poesía.

Con el paso de los años la literatura de Oscar Alfaro se fue convirtiendo en un recurso infaltable en la promoción y motivación a la lectura. Sus cuentos y poemas  son necesarios  no solo como  lectura literaria sino también como  textos  de aula académica: ¿ Cuál o quién de nosotros  no ha leído por lo menos un cuento o  recitado un poema  de  Alfaro en su escuela o colegio?

Él fue y  sigue siendo   leído, no solo  en su Bolivia natal sino también fuera de ella. Su palabra literaria ha cruzado fronteras, habiendo sido traducido a varios idiomas.

A partir de la  literatura de Alfaro se produce un cambio en la letra  que va dirigida  a los niños. Hasta mediados  o fines del Siglo XIX  gran parte de la producción para niños  traía  un contenido moralizante, religioso y pedagógico que priorizaba  una dirección formativa por encima  de lo que hoy se concibe como primordial objetivo en la lectura  de niños que es producir  emoción  ante el texto leído.

La literatura infantil en la sensibilidad  de Alfaro obedece al concepto  de un nuevo modo de entender y escribir la literatura destinada  a lector infanto-juvenil. No sabemos  exactamente  si su inclinación fue innata o  el resultado de una formación asimilada a base de estudio y lectura. Lo cierto es que su producción  ha sido motivadora para que la literatura  sobretodo infantil y el escritor dedicado a ella  adquieran importancia y respeto; más aún lograr que este género  sea considerado seriamente; a pesar del pragmatismo que muchas veces puede primar en esa consideración.

Muchos estudiosos  están convencidos  de la importancia  de la educación literaria en la  formación del niño.  En este  sentido Alfaro compartía  algunos conceptos como: “para educar al niño no basta con la escuela; sola sin la ayuda  de la literatura, no llegará a lograr nada.

Después de la lectura  de buena parte de su producción  poética y en este caso en prosa, concluimos  que Alfaro fue conocedor  de la psicología infantil. Él consideraba  que otro maestro era el propio niño. Es evidente que la  principal orientación   que motivó su escritura fue su espíritu sensible  y atento a las circunstancias que le rodeaban en contacto con los niños, los animales y las plantas. Alfaro no dejó nunca de ser niño sin dejar de lado  su concepción  ideológica. Él no perdía la oportunidad de acercarse a los niños  y charlar con ellos. Algo así hacía  Gorky, para quien tenía importancia  el criterio y opinión de sus lectores con quienes  mantenía correspondencia, casi lo mismo hacia Monteiro Lobato en el Brasil que se carteaba con sus lectores niños.

Cuando ya adulto, militó en el Parido Comunista, esta doctrina  lo impulsó constantemente  en su accionar como ciudadano y escritor de convicción social. El haber recorrido por  varios sitios de Bolivia lo impulsó  a trabajar por una infancia feliz contribuyendo para esto  sus ideales revolucionarios  que alimentaban su preocupación por conseguir escuelas gratuitas  que fomenten la creación y acercamiento a buenos libros para niños.

EL LECTOR ACTUAL DE ALFARO BAJO UN NUEVO PARADIGMA

El  actual lector de  Oscar Alfaro es hijo legítimo del XXI, siglo  de la era virtual, de la cibernética, del celular, del internet, de las redes sociales y sus múltiples aplicaciones, amén de una serie de situaciones  que viven  desde la pandemia con El Covid 19, situación sanitaria que  ha transformado y transformará  aún más la visión y filosofía de la vida  de grandes y chicos. En estos cambios no están ausentes los niños, jóvenes que son los   lectores de  ahora y lo serán del futuro. Este cambio político, social, económico, sanitario, educativo traza un  panorama que obliga a la lectura   de un nuevo paradigma.

Como no podía ser de otra manera, la sensibilidad de  Alfaro respondía a  las motivaciones que  le mostraba  su entorno cotidiano; él las internalizaba en correspondencia con su compromiso social: denunciar desde su palestra literaria abusos y condiciones inhumanas. Hoy,  el lector actual interpreta esas temáticas más allá del contenido periférico: El nuevo lector ya tiene experiencia consciente  propia o ajena de los hechos narrados,( por motivo de espacio de edición) citaremos solo  algunos ejemplos que tienen su base en la experiencia de lecturas motivadoras realizadas por la que escribe la presente nota :  en “El  pequeño mártir” el maltrato al niño es ya  parte de la  cotidianidad  del lector; por lo mismo su percepción es más audaz y personal, en  La sucha Ruperta, la invalidez de la protagonista  postrada , no inspira  pena insulsa sino propositiva  más  allá de la incredulidad del hecho fantástico que le devuelve la locomoción a la protagonista. Así la lectura  de estos textos  se ha convertido en una fuente  de descubrimiento   que nos  demuestra que las circunstancias  que  envuelven la temporalidad de un texto, cambia  la interpretación, lo cual debe entender el actual  motivador de lectura.

Así mismo  sucede con  los textos que protagonizan  plantas: la flora y la fauna o  los  que se centran  en   la identificación del hombre con sus  costumbres y tradiciones como respuesta  a las iniciativas del pasado, presente y requerimientos del futuro  que se alojan  y fermentan  en la cultura y en lo más profundo  de los pueblos y su historia ,aquí  el lector de la actual generación de niños y jóvenes   ha tomado mayor protagonismo ; ya no como simple   paisaje ecológico o como manifestación  folclórica sino como concepto de identidad e interpretación de mitos , leyendas en torno al hombre  y su ubicación en determinada cultura : El niño siringuero, El cóndor que fundó un imperio, Cuando marchan las montañas, etc.

La mirada  lectora  es distinta,  niños y jóvenes  han cambiado substancialmente su visión  de la vida porque el mundo ha cambiado. Contextualizando el tiempo actual, el flagelo que  vive el mundo entero tiene su incidencia  en la concepción de  la vida y la muerte, lo que  lo involucra  en una nueva conceptualización de los ideales y la practicidad.

El lector de ahora quiere ser independiente, no sólo en la elección de su lectura sino en su forma  de leer sin una imposición de análisis o interpretación dirigida como era o sigue siendo hasta  ahora,  recurriendo  a la consabida moraleja o enseñanza  como la única  prioridad. El lector actual debe tener  la posibilidad de mirar a través  de una ventana abierta que quizá antes  estaba cerrada  por la orientación con que se dirigía la lectura: ¿qué nos enseña  esta lectura?

Ahora más que nunca  la magia de la lectura debe ser el punto de partida y de llegada en el acto lector. Debe ser esa fuerza mágica  que provoque infinidad de significados. El lector actual tiene una nueva lectura. Los textos de antes como los de Oscar Alfaro  son leídos con   esa nueva mirada sobre la vida.

 Y seguimos ejemplificando. Los cuentos de Alfaro  que protagonizan  animales tienen una connotación diferente en el lector actual; lo que antes, en primera instancia, pudo mostrar   lo negativo del proceder del  personaje  como   en “El sapo que quería ser estrella”  la conducta de éste  no la  ve  como vanidad de vanidades; por el contrario, la  considera  como un legítimo deseo de aspiración y no precisamente  como una osadía. Así mismo: “El pájaro de fuego”, “La lámpara voladora”, “El quirquincho músico”, “ El airampo”,  “El loro soplón”, “El perro mendigo”, “El tigre y la hormiga”, “El cantor de la raza negra”, entre otros cuentos, donde antes   sólo se trataba como solidaridad, subestimación,  racismo,  discriminación,  y otras situaciones    y conductas, el lector actual los internaliza  con mayor amplitud más allá  de los estereotipos   que imponía  la consabida pregunta ¿Qué nos enseña este cuento? Ahora  esos mismos temas son vivencias  que están más próximos al contexto en el que viven y por la misma razón el lector no necesita ser inducido; por el contrario ya tiene su propia percepción como producto de la experiencia propia o ajena.

Fuente: La Ramona