diciembre 18, 2014 por Marcelo Paz Soldan
Give us a chance, John

Give us a chance, John

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Give us a chance, John
Por: Alex Aillón

Son huevadas Jhon, han pasado 34 años y el mundo sigue tan cabrón como siempre, nadie le ha dado una oportunidad a la paz y seguimos viviendo en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día, como si no pasara nada. ¿Supiste lo que les pasó a esos jóvenes mexicanos por querer hablar de paz y supiste lo que les pasa a todos los que quieren hablar de paz en este planeta o quieren vivir y amar en paz a sus semejantes? pues nada, los hacemos mierda. Eso es lo que pasa. Es cierto, no es tu culpa, pero yo recuerdo la vez que te metieron unos cuantos tiros en la puerta de tu casa y mi padre llegó con tu fotografía y yo vi cómo sostenías una rosa y le pregunté que quién era ese señor y qué le habían hecho o qué podía haber hecho tan cabrón como para que lo mataran (no recuerdo bien) y mi padre me contestó que ese señor barbudo y de lentes era alguien bueno, que hacía música y así nomás lo habían matado, recuerdo que se me quedó grabada tu mirada, profunda, penetrante, acaso hecha para la vida y hecha para la muerte, sin temor, así uno debe sentirse, pienso ahora, cuando has sabido vivir, cuando has sabido sufrir y has sabido ser solidario, nada había en tu mirada que pudiera corromperla, John, quebrarla, cabrona mirada la tuya, sentí a mis once años una pena y coraje sin fondo. Luego aprendería con los años que es a la gente buena a la que le dan balazos, justamente por ser buenos, y que la paz muchas veces se gana a fuerza de balazos, contradictoriamente, como todo en esta vida, se la consigue cabreándose por las injusticias, cabreándose por el abuso y las atrocidades que vemos o sentimos día a día, pero eso lo hace la gente que no está embadurnada con tanta mierda, con tanta política, con tanto poder, dinero, religiones e ideologías corrompiéndoles el alma, eso lo hace la gente que vive su esperanza muy calladamente, esa gente que camina su camino de madrugada, trepando la cuesta con el alba a sus espaldas, con la humildad de quienes se saben perdidos en el universo, como todos nosotros, John, tu ya sabes, argonautas en busca del vellocino de oro por toda la eternidad. Vatos locos forever, carnal. Años más tarde, alguna vez, la vida da tantos giros, estuve en el Central Park con una mujer de ojos azules de cuyo nombre no quiero acordarme pero que, en cambio, siempre me recuerda Leonard Cohen, mirando las puertas de tu edificio, sentados en el monumento que te hicieron en el Strawberry Fields y me decía a mi mismo, mientras la miraba, a la mujer de ojos azules que siempre me recuerda Leonard Cohen, que tú más que nadie nos enseñaste a amar a una mujer por sobre todas las cosas, sin ningún tipo de vergüenza, y entregarse como quien se entrega a Dios, como quien se entrega al cosmos, contra viento, contra marea y admitir que ese amor, única y poderosa fuerza, es lo único que puede convertirnos en superhéroes de comic que vuelan en la noche junto a tranvías, lunas locas y astronautas gigantes. Gracias por tanta camotera con sentido, Mr. Jelous Guy. Sí, pa qué, un par de cosas nos enseñaste John, y algunos hacemos lo mejor que podemos cuando comienza el día y tenemos que enfrentarnos al monstruo de mil cabezas que es la vida y que es el mundo. Oye, amigo, no te pierdas tanto tiempo, te he sentido callado últimamente, creo que todos nos merecemos una oportunidad, danos una oportunidad, John, a todos: a los que te mataron, a los que te cantamos día a día, a tu madre que te abandonó y a su locura, a Paul, a Los Beatles, a Morrison, a Hendrix, a Janis, a Nixon que se pudre en los confines del infierno, a Sgt. Peppers lonely hearts, a Lucy que está en el cielo con sus diamantes, a Clapton, a Richards, a David Chapman, a todos los cabrones que nos envenenan día a día con sus palabras y con sus bombas, porque algún día, Mr. Working class hero: las mujeres, los indios, los inmigrantes, los anormales, los descentrados, los estigmatizados, dejarán de ser las esclavos del planeta y se levantarán como ya lo están haciendo, como tú mismo lo profetizaste, y entonces todo el poder será para la gente, danos una oportunidad, John, anda, creo que después de tanta mierda, nos la merecemos ¡o qué!

Fuente: Ecdótica

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