septiembre 21, 2020 por Sergio León

Escribir en guaraní y sobre la Guerra del Chaco

Por María Gabriela Flores Vargas

El escritor paraguayo Javier Viveros (Asunción, 1977) nos habla en esta entrevista sobre escribir en guaraní y el reto que implica publicar en un idioma originario, sobre su novela Réquiem del Chaco, que tiene como escenario la contienda bélica entre Bolivia y Paraguay, que tuvo su final en junio de 1935, y de la cual nos cita un fragmento de su obra al final de este texto.

El también autor del libro de cuentos Ingenierías del insomnio participó del IV Encuentro Internacional de Narrativas, que este año ha transmitido sus mesas vía online a través de la página en Facebook de Dum Dum editora. Viveros conversó junto a los escritores Mauro Alwa, Mario Castells y Giovanna Rivero sobre traducción, utopía y poder afectivo en las lenguas indígenas.

Viveros ha escrito poesía, cuento, teatro, novela, historieta y literatura infantil. Es Magíster en Lengua y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay. Entre su prolífica obra se destaca Urbano, demasiado urbanoPólvora y polvo: historietas de la Guerra del Chaco, Ñe’ẽnga jarýiFantasmario – Cuentos de la Guerra del ChacoManual de esgrima para elefantes, Réquiem del Chaco. Parte de su obra ha sido traducida al guaraní, alemán, inglés, portugués y japonés.

Has escrito poesía, cuento, teatro, novela, historieta y literatura infantil, ¿Cuál género te gusta más?

Todos ellos tienen su encanto, pero mi género predilecto es —por lejos— el cuento. Me siento muy a gusto con las herramientas que tiene a su disposición un escritor de ficción breve.

Has escrito parte de tu obra en la lengua guaraní, una lengua que se habla también aquí en Bolivia, ¿cuál ha sido la recepción de tus lectores, sobre todo de los que hablan este idioma?

Quiero creer que la acogida ha sido buena. He escrito un poemario (Panambi ku’i) y también un libro de cuentos (Vríngo Luisõ), pero la lengua nativa aparece también desperdigada a lo largo de muchas de mis obras. Si bien se ha escrito mucha poesía en guaraní y también teatro, el narrativo es un género que no ha corrido con la misma suerte, aunque va poco a poco consolidándose.

¿Cuáles son los retos de las editoriales al traducir una obra a una lengua indígena?

En el caso del guaraní, creo que el principal reto es la escasez del mercado lector. Muchísima gente habla guaraní en Paraguay, pero el número de quienes lo pueden leer y escribir es —aunque creciente— aún pequeño, lo que limita ciertamente la circulación de los libros y siembra de dudas e incertidumbre la cabeza de los editores.

Algunas de tus publicaciones toman como eje la Guerra del Chaco, la guerra entre Paraguay y Bolivia ¿Cómo se ha abordado este tema en tus libros y en la literatura paraguaya actual?

La literatura paraguaya no se ha ocupado demasiado del tema, como sí lo ha hecho la boliviana. En Paraguay, la contienda bélica con el país hermano ha sido tratada por la historiografía y en menor medida por los diarios de guerra de excombatientes. En mi caso, lejos del patrioterismo y lo meramente panfletario, me he centrado más en el lado humano, mi interés estuvo y está volcado en contar las historias de esos hombres y mujeres que se metieron en las fauces antropofágicas del monstruo de la guerra, me enfoqué en el relato de los padecimientos y peripecias de la condición humana en una situación límite como sin duda lo es una guerra.

Por favor, cita para nosotros (una población boliviana) un fragmento de tu obra en guaraní.

Estos son párrafos de mi cuento «Aña ñembotorore»:

Upéva he’i rire, Aña oguete hatatĩ’ỹre ha ipyambu’ỹre. Asuncionov iñakãvava, oñeno jevy ha oñemoĩ oke hesaramóvaicha. Upe pyharevépe opáy ipy’akyrỹi’asy, okeporã ha okepa rupi. Opavave ningo jaikuaa upéva ha’eha peteĩ pohã ruvicha. Orambosapa rire, oho oguapyjevy ipiáno renondépe ha omoñe’ẽ pe hembiapo pahague, oke’ỹ ha ikeraíre ojapova’ekue. Imandu’a pe Aña he’iva’ekue chupe rehe ha opuka. «Ajépa che akãtavyraiete», he’i mbeguemi.

Osapukai’imi mitã Asuncionov, oñehembiapopyahu mbopujevy ha ojuhu iporãha. Upeichahágui yvytu tarova oike ovetã guasu rupi ha omboveve ikuatia, ha hendaguépe ojekuaa porã pe mburukuja poty ikérape ombojere ha ohetũva’ekue Aña.

—Anichéne —he’i, oñemondyikakuaa ha oñembo’ývo.

Ipy’aperere. Ha’ete voi kavaju atýra oñaníva ikorasõme. Upéinte ipy’aguapy. Oipyhy pe yvoty porãite ha ohetũ. «Ha añete mba’érõ upe che kérape he’iva’ekue chéve Aña», oporanduhatã ha avave nombohováiri ichupe.

Fuente: La Ramona

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