septiembre 10, 2021 por Marcelo Paz Soldan

Distancia de rescate revela sus secretos

“Distancia de rescate”, la cinta de Netflix escrita por Zoom: Claudia Llosa y Samanta Schweblin revelan sus secretos

Por: Juan Carlos Fangacio Arakaki

Una mujer y un muchacho conversan. La enfermedad y la muerte pesan sobre sus palabras. Y a partir de ese diálogo, que desde las primeras páginas intuimos que oculta una desgracia, se va construyendo un relato intrigante y aterrador; una historia cargada de miedos que nos asfixia y fascina a la vez, con su atmósfera turbia, enrarecida.

Así es Distancia de rescate, la novela breve de la argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) que ahora se convierte en una película dirigida por la peruana Claudia Llosa (Lima, 1976). Ambas han sido las encargadas de escribir el guion, adaptándolo del papel a la pantalla de Netflix, la productora del filme. Sobre el complejo proceso de trasladar un libro de poco más de 120 páginas a una cinta de 93 minutos, conversamos con sus dos creadoras.

EL ACERCAMIENTO INICIAL

Dice Llosa que la novela de Schweblin la cautivó de una manera difícil de describir. “Solté la última página y ya sentía unas ansias increíbles de contactarla”, nos cuenta. No se conocían, pero Llosa consiguió el correo electrónico de la escritora y le envió una carta que tardó en redactar. “La respuesta de Samanta fue maravillosa –agrega–. Estuvimos coordinando y nos dimos cuenta de que, por casualidades de la vida, podíamos encontrarnos en Madrid”.

Hasta ese momento, Llosa no había realizado nunca una adaptación. Sus tres largometrajes estaban basados en guiones propios: “Madeinusa” (2006), “La teta asustada” (2009) y “Aloft” (2014). “Fui a mi encuentro con Samanta con una propuesta pequeña, pero también muy clara y específica, de cómo quería atravesar la transformación en lo audiovisual –explica la cineasta limeña–. Y al final de nuestra reunión le consulté si es que le interesaba escribir el guion conmigo”.

Schweblin, por su parte, recuerda ese primer contacto a su manera: “Claudia me escribió un correo muy bonito, pero que yo empecé a leer con cierto cansancio –confiesa–. A esas alturas, ya me habían contactado cuatro o cinco directores distintos interesados en adaptar ‘Distancia de rescate’. Todas eran visiones correctas, pero había algo que se perdía. Ya estaba un poco desilusionada de no sentirme cómoda con entregar la novela”.

Algo en la propuesta de Llosa, sin embargo, le pareció diferente a todas las anteriores. Por eso aceptó el encuentro en Madrid. Y cuando se sentaron a conversar, Schweblin entendió que esa era la oportunidad esperada. “Ella llegó con una idea muy simple pero muy inteligente de cómo adaptar el libro. Y supe que debía hacerlo. Simplemente lo supe. Fue así, como el amor: sabés que estás en buenas manos”.

Lo que no esperaba Schweblin era recibir la invitación para coescribir el guion, un planteamiento que se le hizo extraño y osado. “Me parecía hasta una mala idea desde el punto de vista de ella (risas). ¿Proponerle a la escritora que escribió la novela participar en la adaptación? Pensaba que allí iba a hacer falta una distancia con el texto. Pero a la vez ese riesgo me compró”, cuenta la autora argentina.

ESCRITURA COMPARTIDA

Fue así que Llosa y Schweblin programaron una estricta rutina de escritura virtual, conectadas desde Barcelona y Berlín, respectivamente. “Por suerte teníamos la misma franja horaria, porque el biorritmo es importante –relata Llosa–. Nos conectábamos al Zoom: yo con mi café, ella con su mate, y compartíamos el documento ‘online’, donde cada una veía la escritura de la otra aparecer. Así íbamos moldeando el material. Nos estancábamos juntas, nos ayudábamos a salir”.

A ese ritmo escribieron aproximadamente durante un año, de 9 de la mañana a 3 de la tarde. “Nunca trabajé tan metódicamente en toda mi vida –afirma Schweblin–. Todos los días frente a la pantalla escribiendo, discutiendo, siempre con rigurosidad. Creo que Claudia le puso la energía y yo la ‘alemanada’ de estar siempre en punto, de no cortar, de darlo todo”.

Sí hubo una semana en que decidieron apagar las computadoras y reunirse en Berlín, cuando llegó el momento de ir ordenando las escenas (el proyecto se planteó originalmente como una serie, pero luego pasó a convertirse en un largometraje). Llosa se instaló en el departamento de Schweblin y allí fueron confeccionando el intrincado guion de una película que recoge la particular estructura de capas que caracteriza al libro.

“Fue increíble ese proceso –cuenta Schweblin–. Como mi ‘living’ es bastante grande, pusimos todos los muebles contra la pared para dejar la habitación completamente libre. Distribuimos todas las escenas en el piso y las empezamos a mover. Estuvimos una semana haciendo ese trabajo”.

INTERESES COMUNES

Aunque Schweblin venía siguiendo la carrera de Llosa desde unos años atrás, no había caído en cuenta hasta qué punto las obras de ambas estaban conectadas por ciertos temas recurrentes: la femineidad, la maternidad, los miedos, las obsesiones. Pero a pesar de dichas coincidencias, el desafío de tramar en conjunto el guion de “Distancia de rescate” era demandante.

“Lo de escribir a cuatro a manos era algo que no había hecho nunca –señala la argentina–. Me parecía impensable porque en el mundo de la ficción narrativa esa idea es incluso más extraña. Así que me metí en el proyecto llena de miedos. Miedos que tenían que ver con los egos: ¿de quién sería la autoría? ¿Y si me gusta mucho una idea y a ella no? ¿Quién tendría que ceder?”.

A pesar de todo, ambas sostienen ahora que el proceso de escritura terminó siendo fluido, orgánico y tan disfrutable que ya han comenzado a trabajar en un nuevo proyecto juntas, aunque ninguna se anima a revelar de qué se trata. Eso sí, en el camino hubo algunos retos a superar: cómo trabajar, por ejemplo, el monólogo literario de una de las protagonistas que se extrapola a una constante y delicada voz en off en la película; o cómo sostener en imágenes la intensidad terrorífica que en el libro “agarra al lector por las solapas”, como lo describe Schweblin.

“Había cosas que al ser leídas entraban como una espada, pero que dichas no se soportaban tanto. Entonces teníamos que redibujar, reescribir. Hicimos mucho ese ejercicio”, afirma Llosa. Y Schweblin describe el proceso como uno de minuciosa fijación por “el detalle, la coma, la respiración y el silencio”.

El resultado de la película, que El Comercio pudo ver en un adelanto exclusivo, trasluce la obsesión casi maniática de sus dos autoras: una cinta que confía en sus propios y peculiares tiempos, que presta mucha atención a sus climas psicológicos y emocionales, y que carga gran parte de su complejidad sobre los hombros de la dupla protagonista conformada por María Valverde y Dolores Fonzi. Por el momento, más no se puede decir de “Distancia de rescate”, guardada bajo varias llaves mientras se espera su estreno en el Festival de San Sebastián. Luego de ello, es seguro, será una película con mucho por discutir.

Fuente: El Comercio (Perú)