04/13/2012 por Marcelo Paz Soldan
Comentario a EN EL CUSCO EL REY

Comentario a EN EL CUSCO EL REY


Comentario de libro EN EL CUSCO EL REY, de Bartolomé Leal
Por: Nicolo Gligo V. (Poeta y ensayista de Magallanes, destacado defensor de los bosques de la Patagonia)

Bartolomé Leal nuevamente nos sorprende con una novela ambientada en el mundo andino. Hace poco más de un año atrás este autor a través de Morir en La Paz, un thriller de crímenes e intrigas premiado en España y traducido en Alemania, penetraba con fuerza en la descripción de costumbres y paisajes como si fuera un avezado ciudadano boliviano.
En En el Cusco el Rey, Pepe, como llaman al autor, ahora en Perú, vuelve a penetrar en ese mundo de altura tan lleno de tradiciones, costumbres y valores, tan atado a sus especiales condiciones físicas y ecológicas. Y logra empaparse de la idiosincrasia, de los ritos, de la fuerza telúrica del paisaje, hasta del aire liviano y transparente. Para ello, el autor, no cabe duda, tiene que estar enamorado del mundo andino, pues nadie que no ame a esta geografía podría describirla con tanto acierto y tan lúcidamente.
La novela rescata un conflicto histórico aún vigente: el saqueo de la riqueza precolombina y colonial a que se ha sometido a esta tierra. Y precisamente se va tejiendo la trama de esta historia a través del robo de pinturas coloniales. Lo más probable es que el autor ideó su novela en algunos de sus muchos viajes a la región, cuando le tocó en carne propia recibir las ilícitas ofertas de venta de algún auténtico cuadro colonial.
El tema de las falsificaciones está tratado con profundidad, como si el autor fuera un perito, pues da una serie de antecedentes prolijamente expuestos. No es fácil descubrir falsificaciones, y menos falsificadores y traficantes. Esto hace más interesante aún la novela. Los conventos, los curas, los seminaristas, transitan con sus conflictos vitales. Y las mujeres no podían estar ausentes. El erótico y descarnado fin de fiesta final con las dos elegidas no puede ser más espectacular en sus descripciones y tratamientos diferenciados. Da la impresión de que el rey del Cusco revive en los frenéticos ritmos de temblor y sexo. Loas al autor.
El comienzo de cada capítulo es una interpretación sui generis, a veces irónica, en la que se describe a un santo o a una figura sagrada de algún supuesto cuadro. Más loas.
En resumen, una gran novela y una llamada de atención para los de adentro, pues alguien desde afuera revive un drama policial que está permanentemente sucediendo.
Fuente: Ecdótica