06/29/2012 por Marcelo Paz Soldan
Colanzi después de 'Vacaciones permanentes'

Colanzi después de 'Vacaciones permanentes'


Colanzi después de ‘Vacaciones permanentes’
Por: María José Ferrel

Liliana Colanzi es una joven escritora que anda dando vueltas por muchas librerías alrededor de alguno países del mundo. Ella como Rodrigo Hasbún, Giovanna Rivero, Wilmer Urrelo, Maximiliano Barrientos y Sebastián Antezana quizás son algunos de los escritores representativos de una nueva generación en literatura boliviana. Colanzi ya ha publicado en Editorial “El Cuervo” en Bolivia y recientemente en “Reina Negra” de Argentina y próximamente en “Tropo” de España su libro de cuentos Vacaciones Permanentes.

– ¿Cómo nació tu inclinación por la escritura?

Soy la menor de cinco hermanos y siempre tuve un lado muy retraído, muy nerd. Escribir me permitió,- en primera instancia, -crear un espacio de evasión a la medida de mis sueños.
– ¿Desde cuándo decidiste escribir para vivir?
En este país nadie escribe para vivir, ni siquiera para sobrevivir…Escribir en Bolivia es un acto de fe, un salto al vacío, un gesto romántico.
– ¿Se puede vivir en Bolivia de literatura?
No, y tampoco en ningún otro país de habla española, a menos que seas un best-seller. La mayoría de los escritores se dedica también a otros oficios, como el periodismo o la enseñanza. Lo cual, dicho sea de paso, no me parece mal. Debe ser una carga terrible tener que comer de la literatura.
– ¿Qué estás haciendo actualmente?
Ahora estoy de vacaciones en Bolivia. Curso un doctorado en literatura comparada en Cornell, Estados Unidos. Todavía tengo por delante tres años de estudio. La primera vez que salí de Bolivia fue en 2004. Me fui a vivir a Inglaterra, y allá hice una maestría en Cambridge al mismo tiempo que trabajaba como mesera.

– ¿Qué referencia de autores bolivianos tienes, existe influencia de alguien?

En Bolivia se está escribiendo mucho y a un nivel muy alto. Hace poco la cochabambina Fabiola Morales Franco publicó un magnifico libro de cuentos, La región prohibida. Sigo con mucho interés la obra de Juan Pablo Piñeiro, Giovanna Rivero, Natalia Chávez, Sebastián Antezana, Jorge Campero, Wilmer Urrelo, Rodrigo Hasbún y Maximiliano Barrientos, entre muchos otros.
– ¿Por qué elegiste cuento?
No son decisiones conscientes, capaz que el cuento me eligió a mí. Últimamente mis textos se extienden y ramifican, me dan batalla, se niegan a cerrar en la décima pagina, así que me pregunto si no estaré mutando hacia otro género. Pero es muy temprano para saberlo.
– ¿Cuáles son los problemas por lo que bolivianos no pueden ser editados en otros países?
Creo que se trata más que todo de una falta de redes, aunque muchas veces los congresos facilitan este tipo de contacto. Ayuda muchísimo la presencia de escritores bolivianos en el exterior que sean capaces de recomendar a otros. Una vez fuera de Bolivia, la barrera se va rompiendo de a poco. Estoy convencida de que la literatura boliviana está pasando por una especie de edad de oro.
Lo importante es que comprendamos que nadie nos va a ayudar más que lo que podamos ayudarnos entre nosotros. Bolivia viene de una cultura de la escasez, y muchas veces existe la percepción de que si uno logra abrir una puerta, eso significa que las otras se cierran para los demás, cuando en realidad es todo lo contrario. Al boliviano le cuesta mucho ser generoso, y eso se aplica también al circuito literario.

Fabián casas, argentino sobre Liliana Colanzi

Los relatos de Colanzi son notables. Transmiten emoción, dolor e incertidumbre. En el primero de ellos hay una chica tan flaca que se cuenta las costillas, pero en realidad cuenta mucho más. Estos adolescentes ponen al mundo en perpetuo estado de pregunta. ¿Así que esto es ser joven? ¿Así que esto es la vida, esto el fin de las ilusiones? Cada estado emotivo está atado a un hecho concreto, a una imagen reveladora que la escritora destila con maestría.

Fuente: El Sol