07/17/2014 por Marcelo Paz Soldan
Adolfo Cárdenas: “quiero crear distancia entre Periférica Blvd. y mi obra”

Adolfo Cárdenas: “quiero crear distancia entre Periférica Blvd. y mi obra”

Cárdenas

Adolfo Cárdenas: “quiero crear distancia entre Periférica Blvd. y mi obra”
Entrevista a Adolfo Cárdenas
Por: Martín Zelaya

“Si por mí fuera, tal vez hubiera eliminado algunos de mis cuentos”, dice sin reparos Adolfo Cárdenas, sobre sus Cuentos completos que la editorial 3600 publicará en las siguientes semanas, y presentará durante la Feria Internacional del Libro de La Paz.
Al hablar de este autor paceño, se nos ocurren dos cartas de presentación, contundentes y definitivas: es autor de Periférica Blvd., una de las novelas bolivianas más leídas, reeditadas, vendidas y reseñadas en la última década; es un referente en la narrativa nacional actual, no sólo por su prosa de inconfundible sello, sino además por su larga trayectoria como docente de escritura creativa y taller de cuento en la Carrera de Literatura de la UMSA.
Si se nos pide un par de descripciones sobre el autor, casi al azar, se nos ocurren dos (o una con dos alas): que al contrario de su prosa casi barroca, experimental (en algunos casos), coloquial y de generosa descripción, su conversación, sus respuestas -tanto de manera verbal como por correo electrónico- son más bien escuetas, casi incipientes, pero no por ello faltas de contundencia: “La Paz es para mí una opción narrativa mayor pero no total”, dice, y poco más, cuando se le pide que detalle su relación -desde lo literario, desde su imaginario- con esta urbe y su gente, tan presentes en su obra.
Fastos marginales, Chojcho con audio de rock pesado, El octavo sello, Doce monedas para el barquero y Tres biografías para el olvido son sus cinco libros de relatos, publicados en los últimos 25 años, y que ahora conformarán esta suerte de obra reunida.
Me imagino que para preparar esta edición releíste todos tus libros. ¿Qué se siente volver a tu obra tantos años después? ¿Te llama a hacer cambios, correcciones?
De hecho quien se ha encargado de la lectura de todos los relatos, muchos de ellos bastante viejos, es Marcel Ramírez (director de 3600) que tuvo la idea de reeditarlos. Si la iniciativa hubiera sido mía, tal vez, hubiera eliminado algunos.
Al inicio de tu trayectoria de escritor publicaste sobre todo cuentos, y luego escribiste novelas, sin dejar el cuento. ¿Te sientes más cómodo con un género que con el otro?
En realidad, me inicié como historietista y desde allí hice un salto pasmoso hacia la novela, aunque no publiqué ninguna por muchos años. El cuento vino después, cuando ya dominaba ciertas técnicas narrativas ensayadas en textos que querían parecerse a novelas primerizas.
Quiero entender ambos géneros como muy parecidos, y que en ese sentido ambos poseen una capacidad mimética. Con ello quiero decir que un cuento puede fácilmente transformarse en una novela o viceversa.
¿Con qué cuentistas te identificas más?
De Bolivia Augusto Céspedes, Óscar Cerruto… de afuera, Onetti; Mc Cullers, Akutagawa, Faulkner entre otros. Nombrarlos a todos es imposible porque me siento más identificado con alguna pieza en particular que hubiesen producido algunos autores, que con los propios autores.
Tienes una vasta experiencia como docente ¿qué pautas das a tus alumnos sobre cómo se debe escribir cuentos?
Sobre todo leer la mayor cantidad posible de relatos de largo, mediano o corto aliento y estudiar las técnicas que se han usado para la realización, entre otros soportes tanto teóricos como prácticos.
Muchos te consideran como un autor que tiene como temática casi exclusiva a La Paz y los paceños…
La Paz es para mí una opción narrativa mayor pero no total, de hecho mis dos últimos relatos están situados en Potosí y Sucre porque así convenía a los argumentos que me había planteado.
Todo depende del requerimiento argumental; pienso en este momento en una novela corta que estará situada en regiones próximas al Chaco. La guerra del 32 es para mí un tema fascinante.
Hablando de temáticas, noto que es importante para ti recuperar la oralidad de diferentes esferas sociales y también lograr un acercamiento a lo popular.
Las hablas populares nos acercan más al hombre común o, como dicen los comunicadores, al ciudadano de a pie, porque el lector ideal es precisamente ese y no el lector académico.
Estas prácticas ya fueron desarrolladas por escritores anglosajones y previamente teorizadas por estudiosos soviéticos que acuñaron el término “realismo social”.
Me es inevitable hablar de Periférica Blvd. Tuvo muchas reediciones, fue muy comentada, fue llevada al cómic e incluso a las tablas. ¿Dado este éxito, te interesa volver a trabajar con los mismos elementos, personajes o realidades? ¿Cuál es tu relación con este libro en particular… es diferente al resto de tu obra?
Yo diría que Periférica Blvd. es un trabajo con cierta tendencia a la unicidad. Volver a trabajar en algo similar me parecería muy artificial, muy forzado. En cuanto a mi relación con el libro, quisiera crear una distancia entre esta novela y otros trabajos que tengo en mente.
————
Estas dos últimas preguntas dan pie a un breve vistazo a los libros del autor; sus temas, intereses, estilos y evoluciones en los casi 20 años que van desde Fastos marginales (1989) a Tres biografías para el olvido (2008).
Tanto en el primer libro como en el segundo, Chojcho con audio de rock pesado, (germen de Periférica Blvd. y confirmación de su teoría de que un cuento fácilmente puede devenir en novela) es evidente que Cárdenas se interesó sobremanera en el lenguaje, “las hablas populares” de La Paz.
Esto está claro al revisar un fragmento cualquiera, como este del cuento Damiana (Fastos marginales): “¿será que no l’emos dau bien su mesa a la Pachamama? O que siempre será yo digo porque pareciera que todu’stá en contra de nosotros y que ni don Alico nada siempre puede. Hasta cuándo pss mamita con esto por nuestro atrás. Acaso el animita del Dámaso quere que nos cayéramos muertos nomas…”.
Un cambio notorio en técnica y estilo se nota en su cuarto libro, Doce monedas para el barquero, que muestra una prosa ya no enfocada a reflejar el lenguaje popular, aunque sí aún con rasgos propios de la cotidianidad de ciertas esferas de la sociedad paceña.
Lo interesante en este caso es que los temas se enfocan casi en su totalidad en lo esotérico, macabro, sobrenatural… en la muerte y todo lo que lo rodea, siempre sin perder la referencia de las costumbres y tradiciones locales.
Así se ve en el cuento Hard video: “Remberto trastornado gritó, se revolcó, pataleó, invocó a los dioses, los maldijo, y solo se calmó cuando comprobó que el temblor postrero de su amada se le había contagiado y no le quedó más remedio que conservar por el resto de sus días, y como objeto de culto, el video en cuya caja aparecía en primer plano, por primera y última vez, la figura de la Casandra”.
Solo dos ejemplos como muestra… luego vienen las “autobiografías” y los relatos ambientados en Sucre y Potosí… muestra clara de que, lejos de encasillarse (en La Paz, lo popular, la muerte…), Adolfo Cárdenas escribe, hace literatura, narra, cuenta y disfruta de la “capacidad mimética” que busca-logra imprimir a sus textos.
Fuente: Letra Siete