08/27/2015 por Marcelo Paz Soldan
El humor está de duelo. A Daniel Rabinovich, in memorian

El humor está de duelo. A Daniel Rabinovich, in memorian

daniel ravinovich

El humor está de duelo. A Daniel Rabinovich, in memorian
Por: Raúl Rivero Adriázola

¡Chist! Ha callado el Tubófono Parafínico Cromático y ni un Bolero de Mastropiero ni menos una Pieza en Forma de Tango, podrán consolarnos en estos dolorosos momentos en que Ya El Sol del humor se Asoma a Poniente, cuando pensamos que nunca más veremos sobre el escenario al rey de El Explicado lutheriano, Daniel Rabinovich.
Es que es imposible que otro que no sea él pueda explicarnos sobre Ester Píscore y cómo preparar el mejor Merengue, o por qué No Podría con Esther Seguir Viviendo, o sobre el Silbato de los Sacerdotes en una Radio Tertulia, o cómo tener el mejor Encuentro en el Restaurante, o cómo recibir Comisiones Importantes, o cómo enamorar a la Majas del Bergantín, o…, o… hasta el casi infinito horizonte del fino, inteligente e inigualable humor de los Les Luthiers, grupo del que Daniel fue cómplice de sus primero seis, luego cinco y, al final, cuatro compinches de engañosamente riguroso y formal frac, en la perpetración de los más finos e hilarantes shows musicales, con los que nos regalaron durante casi cuarenta y ocho años, conquistando a legiones de rendidos admiradores de cada generación que tuvo la envidiable dicha de conocerlos, incluyendo a Los Jóvenes de Hoy en Día.
Ahora que se apagan las luces de las Nuits de París y Manuel Darío ya no podrá seguir los consejos del profesor López Jaimes; ahora que Juana, La Hija de Escipión, tendrá que esperarlo en vano; ahora que Silvia podrá dormir tranquila, sin que le sobresalte el Teléfono del Amor; ahora que ya no habrá más Eco para el Poeta; ahora que la chaparrita María Lucrecia se salvará de morir Y Tantito con la Balacera; ahora que comprobamos que El Beso de Ariadna no cura todo y no haya quien nos anime a seguir Epistemologando para llegar al Erasmo; ahora que el jeque No Me Mojes abandonará para siempre a sus Veinte Futuras Esposas y no podrá Engañarlas con Otro Harén; ahora que sabemos que el Negro ya no Quiere Bailar; en fin, ahora que el más disparatado y carismático del grupo nos ha dejado, sólo nos queda el consuelo de poner uno de los DVD que lo inmortalizan y derrotar a la Hora de la Nostalgia para seguir gozando de sus gestos, sus salidas inesperadas, sus insólitos retruécanos y su reconocido virtuosismo musical.
Aunque ni toda la ciencia del doctor von Utter, ni el Bromato de Armonio, ni la Lutherapia han sido suficientes para salvar la vida de Daniel, gracias a la memoria que queda grabada en sonido e imagen, tal vez sea menor la congoja de Johann Sebastian Mastropiero, que pierde a su mejor intérprete en vivo, pero que seguirá repitiendo con la misma gracia una y mil veces sus composiciones, apenas uno de nosotros, enfermos de Añoralgias, saquemos del desván de nuestros más queridos tesoros, la grabación de alguno de sus inmortales shows.
Pero, para Gloria de Mastropiero, seguramente allá, en el olimpo de los inmortales, nuestros conocidos Thales de Mileto, Aristóteles, Santo Tomás, Shakespeare, Lenin y McCartney, Wittgenstein y todos aquellos que prestaron a los Les Luthiers su ciencia, su nombre y sus conocimientos, para que los utilicen con inigualable genialidad en sus insuperables sketches, recibirán a Daniel Rabinovich como uno de los suyos; aunque encomendándose a San Ictícola de los Peces para poder seguirlo sin perderse en sus legendarios trabalenguas y, atenderán desde la Talamera y en medio del Lago Encantado, las tertulias de Daniel y el Señor, en las que, de fondo, se escucharán los inconfundibles sonidos de timbal del Concierto de Mckstropoff; mientras resuenan los nombres de los que, gracias a los Milagros de San Dádivo, habrán pagado lo suficiente para hacerse con uno de los Premios Mastropiero, los que, si no hay Moros de Morondanga, serán entregados por el mismísimo Neneco. ¡Queda!
Fuente: Ecdótica