Por Juan Carlos Ramiro Quiroga
¿Y qué de la poesía? Unos dicen que es inútil, como todo lo precioso. Otros le atribuyen el prestigio del alambique, así destilan los términos desgastados, o los remozan, en un proceso de comunicación que se engulle al que vacila de noche y festeja de día.
Jesús Urzagasti, “La poesía como talismán”
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- Los mitos profundos de Bolivia (1980), del filósofo Guillermo Francovich,1 se forja sobre un gran desconocimiento de los mitos más profundos del país que se originan en las tierras bajas. El libro de Francovich está más abocado a los mitos de las tierras altas, es decir, los que se originaron en los Andes. Excluye los de la Amazonía. Un ejemplo, la poética de Jesús Urzagasti generó el árbol-mujer que cae encima del hombre que camina en lo profundo del bosque. Esta mitología es central en la poesía del autor chaqueño. Esta especie primigenia vislumbrada por Urzagasti en su narrativa y luego en su poesía le ha dado una fuerza verbal increíble: no es solo uno de los mitos profundos “sin estudiar” sino una de las creaciones poéticas más preciosísimas e inusitadas de la literatura en Bolivia. En lo profundo el bosque o de la selva se produce un encuentro incomprensible, insólito, sorpresivo, fatal: algo cae sobre el caminante. Un árbol aplasta al hombre de a pie. A medida que pasa el tiempo, el hombre reconoce que lo que tiene encima es una mujer: ¿Qué ha sucedido? Tal vez nada significativo. No obstante, el autor no se esfuerza en despejar el desconcierto que sobrecoge al lector. Y lo presenta como algo natural o como si el hecho ocurriese a diario. Esa forma de narrar o de presentar el hecho es una poética audaz y sacra. Me explico. Lo alto se encuentra con lo bajo. La palabra, el idioma primigenio, sorprende al hombre. La función mágica de la palabra relacionaba al hombre con las fuerzas primigenias: “Una voz largo tiempo oculta en los árboles / me habla de los sagrados sentimientos, de la copa azul / cuando la humedad desciende a la tierra amada”.
- Quizás la lectura de la poesía de Jesús Urzagasti debería empezar en fundamentarse en El pensamiento salvaje (1962) de Claude Lévi-Strauss. Su poesía transitaría dentro de la lógica difusa del pensamiento en estado salvaje, distinto del pensamiento cultivado. Tanto la sabiduría verbal (las imágenes sobre el árbol primigenio) como el caminar del chaqueño (la soledad hecha palabra) en los ámbitos de la frontera terrenal pueden ser entendidos dentro de ese otro contexto indiscutible, y abriría riquísimas y vivaces lecciones sobre esta poesía. Por ejemplo, desde la emergencia de Yerubia (1978), el poeta chaqueño ha delimitado la poesía en dos ámbitos verbales: uno habitual y otro secreto. ¿A qué se refiere Urzagasti con “idioma habitual” o “lenguaje habitual”? En términos estrictamente poéticos, es un medio por el que salen “idiomas, árboles y fantasmas”. ¿Y qué entiende Urzagasti por “idioma secreto” o “idioma de pájaros” o “idioma de viento”? Es la manera por la cual el hombre se comunica silenciosamente con la naturaleza: “no me dejes le pido en mi idioma secreto al quieto monte”. En la perspectiva de Urzagasti, el hombre es el guardián de la palabra edénica:
La voz es lo que es el hombre
el hombre resume su paisaje natal
el paisaje es la otra cara del paraíso
la voz es la guardiana de la palabra
la palabra nombre en silencio al paraíso
en la noche o al alba
el hombre siempre será
el guardián de lo imposible(“Parábola terrestre”)2
Wittgenstein diría con claridad filosófica: “Los límites del lenguaje son los límites del mundo”. En contracorriente, Urzagasti esbozaría casi una parábola: “el hombre resume su paisaje natal / el paisaje es la otra cara del paraíso”.
- Por contraste, la poesía de Jesús Urzagasti está más cerca de toda la herencia literaria (mitológica-sociológica-lingüística) que fue creada por La lengua de Adán (1888) de Emeterio Villamil de Rada, y que alcanza hasta la eclosión de ese mito religioso-espiritual de la Loma Santa de las tieras bajas. En la posición de Villamil de Rada, el paraíso bíblico estuvo situado en los Andes, más propiamente en Sorata. Y que el lenguaje que hablaban tanto Adán como Eva era el idioma aymara. En el imaginario sacro de los moxeños, la Loma Santa es el lugar encantado y donde hay toda clase de chacos, ganados y animales del monte. La única vía para llegar a este sitio es a través de la santidad y en comunidad: el hombre tiene que andar por el camino de dios, pero no solo, sino en compañía de otros o de su pareja. Solo los moxeños pueden ingresar a este lugar, no los carayanas (los hombres de la urbe, los blancos). Por un lado, la poesía de Urzagasti es la lengua de Adán en acción, pero no a través del aymara, sino de la lengua española. Por otro lado, la poesía de Urzagasti podría ser entendida como el idioma original de la naturaleza, la voz o el canto de aquel hombre desnudo y libre que paradójicamente esta empotrado, es decir, bajo la sombra y resguardo de la llanura. “Panza pelada pasa el tapiete ajeno al ardor de la luz / quizás encandilado para siempre por un oficio más sagrado”.3 Más cerca del imaginario sacro de los moxeños, la poesía de Urzagasti siempre deja abierta la posibilidad de ingresar al paisaje edénico de la llanura, auqneu niega enfáticamente la posibilidad de retorno:
Iremos a un país de hermosos árboles
cruzaremos su ancho río
y en la isla de arena
estaremos desnudos
mirando los caballos
enloquecidos en el horizonte.
[…]
No volveremos nunca de ese país
al que todavía no hemos ido.(“Correspondencias”)4
Sea como fuere, la poesía de Urzagasti está ligada a una mística colectiva, más que individual, y a una fe tribal más que una ideal individualista. Un motojobobo —acaso un trago íntimo del alambique chaqueño— que podemos beber sin perder el conocimiento.
Publicado por primera vez en El árbol de la tribu. Obra poética. La Paz: Plural editores, 2012
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1.Los mitos profundos de Bolivia. La Paz / Cochabamba: Los Amigos del Libro, 1980.
2.Jesús Urzagasti, El árbol de la tribu. La Paz: Plural editores / Ediciones del Hombrecito Sentado, 2004, p. 35.
3.Ibid., p. 42.
4.Ibid., p. 32.