06/08/2026 por Sergio León

Presentación: La Bodega de Jaime Saenz en la FIL Santa Cruz 2026

Por Máximo Pacheco

(Texto leído en la presentación del libro La bodega de Jaime Saenz, de Luis H. Antezana y Marcelo Paz Soldán, realizado en el marco de la FIL Santa Cruz, 2026)

Buenas noches a todas y todos los presentes

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Quiero en primer lugar, agradecer a Marcelo Paz Soldán por invitarme a comentar La Bodega de Jaime Sáenz, una recreación del libro multimedia que publicara en 2005 en coautoría con el recientemente fallecido Luis Huascar (Cachín) Antezana.

Este libro, se presenta a pocos meses de conmemorarse los 40 años de la muerte de Sáenz, uno de los poetas más importantes de Bolivia en el siglo XX y en la historia de la poesía boliviana en general.

Se puede sostener sin temor a equivocarse, que la vida y obra de Sáenz ha influenciado con mayor o menor fuerza a todos los aprendices de escritor que nacimos en la segunda mitad del siglo XX y quizás a muchos de los nacidos el XXI. Hemos sido muchos, los que sacrificamos horas, días y meses, ante los altares saenzeanos, ya sea tratando de imitar su estilo inigualable, o tratando de recibir una revelación de una “verdad poética” después de días consagrados a la bebendurria, por lo general sin lograrlo. Sáenz ha dejado, creo, una impronta indeleble en la literatura boliviana.

La obra que comentamos hoy, recoge particularmente, varios ensayos críticos e interpretativos de la obra de Sáenz publicada con carácter póstumo (Edwin Guzmán analiza Vidas y muertes, los hoy aclamados novelistas, los hermanos Loayza, Los papeles de Narciso Lima Achá, la sinestesia en la obra de Sáenz que es analizada por el crítico Martín Zelaya, y el enfoque femenino de Virginia Ayllón por ejemplo) aportan visiones críticas renovadas de la obra saenzeana, que dejando atrás los estereotipos del mito que mientras vivía hacían referencia a un personaje oscuro y misterioso, huraño y rodeado de tinieblas, que puede no dejar de ser cierto, abre paso a otras visiones con características nuevas que dan paso al humor, la risa y la comedia, y que invitan a los lectores a adentrarse en estas obras más allá de Felipe Delgado y los muchos poemarios herméticos y “oscuros” que escribió previamente.

Se recogen en este libro también algunas entrevistas, entre ellas la clásica que publicó la revista Hipótesis, que le hizo Luis H. Antezana (he releído esta entrevista en la que Sáenz, frente a un “Cachín” muy intelectualizado intenta sacar algunas ideas definitorias de su teoría literaria, desde mi punto de vista sin lograrlo, perdiéndose en giros retóricos que enriquecían su poesía, pero empobrecen su teoría.  Creo que Sáenz era mejor poeta que teórico; pero en fin eso queda a juicio de cada lector). Más interesante es la conversación entre Marcelo Paz Soldán y Luis H. Antezana en la que de manera coloquial, ambos aportan varios datos interesantes y novedosos acerca del poeta y su mundo.

Pero el libro tiene mucho más, recoge un artículo sobre Sáenz y Bruckner, una recreación de las fotos de imágenes paceñas hecha por Paz Soldán que revisita cada uno de los sitios que escogió Sáenz para este libro, tiene varias fotografías del poeta en distintas circunstancias de su vida, las tapas de sus libros, en muchos casos diseñadas por él mismo, tiene reproducciones de cuadros de Ricardo Pérez Alcalá, de obras de Mondaca dedicadas al poeta, una cronología de su vida, una bibliografía de sus obras, y por si esto no fuera suficiente, el lector encuentra un montón de QRs que le llevan a temas relacionados con la vida de Sáenz entre ellos algunos tan interesantes como al propio Jaime Sáenz leyendo una de sus obras, o la sinfonía N°9 de Bruckner, o un video de su entierro.

La bodega de Jaime Sáenz, es un pasaporte al universo saenzeano, un libro que abre las puertas de la bodega, concebida como el lugar del milagro, o del “prodigio” como llamaba Sáenz a la poesía, y sumerge al lector en el sancta sanctórum, en el epicentro del mundo que rodeó a este célebre poeta y novelista paceño. En síntesis, este libro es un excelente tributo a su gran legado a la literatura boliviana y universal.

Fuente: Ecdótica