03/27/2014 por Marcelo Paz Soldan
Una novela inusual: Sal de tu tierra, de Manuel Vargas

Una novela inusual: Sal de tu tierra, de Manuel Vargas

Sal-tierra

Una novela inusual: Sal de tu tierra, de Manuel Vargas
Por: Mariana Ruiz

Una ausencia que se siente desde siempre en la literatura es aquella de voces y personajes femeninos. Ausencia que en Bolivia se centuplica, puesto que ni hay muchas autoras ni muchas personajes “reconocidas” dentro de nuestro canon. La nueva novela de Manuel viene a romper con esta ausencia, arrasando en el camino con varias convenciones de nuestra literatura actual.
Primero, su personaje no habla en un español puro, sino con las vueltas y modismos propios del altiplano. Segundo, sus saltos en el tiempo y el espacio revelan que su relato, la historia de su vida, es un largo proceso de asociaciones e ideas que tejen y destejen una historia. Puedes verla, está ahí, pero sólo el ojo entrenado apreciará los detalles de la trama, la sabiduría ancestral que ella relata (descendiente de los Urus como es), la naturaleza exacta del tejido de su vida. Tercero, esta mujer hace un testimonio que podría equipararse a un estudio antropológico, si no fuera por la sinceridad de su mensaje. Es ella, la Milisa, quien habla, quien recuerda su infancia, su marido, su muerte y sus hijos.
Los relatos, los misterios y la magia que permanentemente encontrará en Bolivia desde que decide regresar (habiendo trabajado en Arica; como tantos inmigrantes, sin papeles, llegando a pie hasta allá), son los de un Universo casi ajeno a la literatura moderna, metropolitana, a la que estamos acostumbrados. Hay en ellos una contradictoria sabiduría, milenaria y ajena a lo contemporáneo, que es tan enorme como su ignorancia de las cosas cotidianas: desconoce el nombre de sus presidentes, cómo fue que se embarazó, cómo llegar a su casa. No sabe ni los números ni las letras, ni sabe transmitir sus emociones de una manera racional. Es pues “india”, con todas las connotaciones negativas que podemos darle a la palabra.
Sin embargo, no hay negatividad en la mirada de Manuel, al contrario: hay aprecio, hay cariño por lo que verdaderamente se es. “Sal de tu tierra”, el título, significa varias cosas: significa la necesidad del migrante de dejar su tierra, sus costumbres, su idioma, para ir a instalarse a otro lado, para sobrevivir de cualquier modo. Además, tiene otro significado, aquél ancestral, de gente antigua, que está hecha de huesos de negrura y conocimientos de otros tiempos, los que se saben y se recuerdan más que con la cabeza, con el corazón, y que todo migrante transporta consigo. Su sal, su esencia.
El otro gran personaje es Bolivia; como horizonte y referente, aunque el panorama sea minúsculo, devastador, sin esperanza. Uno se va, busca trabajo en otra parte, pero no puede olvidar sus raíces, su entorno, la tierra donde se han criado, aunque haya sido pobre. Bolivia como el regreso, como la idea de vivir mejor, como la lucha cotidiana.
Esta novela retrata la vida de una sola mujer, una mujer que en su voz resuena con la historia de miles de mujeres, de miles de indias, de miles de migrantes. Es parte nuestra y escucharla es aprender, es recordar. Una experiencia que tal vez no sea del gusto de todos, pero que recomiendo a todos los lectores.
Fuente: Ecdótica