04/07/2022 por Sergio León

Pelea de gallos de María Fernanda Ampuero

Si el primer relato de una colección hace que te estremezcas y que se te haga un nudo en la garganta, intuyes que estás ante un libro que te encantará. Si pasa lo mismo con cada cuento, sabes que acabas de descubrir una joya. Pero la obra que quiero recomendarles es una joya que corta, que duele, que te horroriza. Que te recuerda que el hogar, ese espacio que debería ser un refugio, no siempre lo es. Que a veces no es más que un lugar de pesadilla del que no puedes escapar cuando eres muy joven. Hoy quiero hablarles de Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero, una lectura brutal (en todos los sentidos).

«Papá era gallero y, como no tenía con quién dejarme, me llevaba a las peleas. Las primeras veces lloraba al ver al gallito desbaratado sobre la arena y él reía y me decía mujercita».

En este primer libro de cuentos, la escritora ecuatoriana nos trae trece relatos que son como trece puñaladas. A pesar de su brevedad, tiene 115 páginas, las historias están tan bien construidas que es imposible no sufrir y emocionarnos junto a sus protagonistas. María Fernanda Ampuero logra que cada narración sea única, dolorosa e inquietante. Y aunque trata temas muy duros como el abuso, lo hace sin que sea explícito, pero no por ello menos demoledor. A veces solo una frase es necesaria para que descubramos que esa adolescente que es nuestra protagonista no quiere regresar a casa porque allí no puede dormir tranquila.

El relato encargado de iniciar el libro es Subasta, en el que descubriremos a una mujer que, de rodillas y con la cabeza tapada, espera a que la subasten. Lo que debería ser un seguro viaje en taxi de regreso a casa se transforma en la peor de las pesadillas. A través de sus recuerdos descubriremos cómo fue su infancia, entre gallos muertos y galleros. ¡Menuda carta de presentación! ya que no tenía ni idea de qué esperar pasé las ocho páginas con un nudo en la garganta. Ya solo por esta historia valdría la pena darle una oportunidad al libro, pero les aseguro que los cuentos que siguen también están a la altura de las expectativas que se generan.

«Volver, lo sabe todo el mundo, es imposible… Nos buscan donde ya no estamos, los buscamos donde ya no están y ahí empieza la tragedia».

Relatos como Griselda me hicieron pensar en mi madre que, así como el personaje que da título a la historia, también hacía las mejores tortas y las decoraba. Una versión de ese álbum de fotos que consulta la narradora para elegir la torta con la que soñaba estaba también en la casa de Venezuela en la que crecí. Y me hizo preguntarme en cuántos hogares de Latinoamérica se repetían rituales similares para cada celebración. Una de las historias que me rompieron el corazón y me hizo sentirme afortunada.

Cristo es el tipo de relato que te deja rota. Me sorprendieron mucho también las historias alternativas que plantean relatos como Pasión y Luto, que es mejor que descubran por ustedes mismos. Brutales también son las narraciones que nos hablan de las «muchachas» de servicio. Las desigualdades sociales y el horror que esconden las urbanizaciones cerradas y la gente de bien. Simplemente demoledores. Cierra la selección Otra, un relato en el que mediante la compra en un supermercado descubrimos toda la crueldad silenciosa de la violencia de género.

«La gente no es capaz de verse a sí misma y ese es el principio de todos los horrores».

Hogar, monstruos, soledad, familia, desarraigo, violencia, horror… Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero, es una colección de relatos asombrosa y demoledora. Con historias muy duras pero necesarias, en el que la vida cotidiana se ve reflejada con toda su crueldad. Donde el hogar no solo es un lugar seguro, sino la fuente de los horrores. Relatos llenos de crítica social en los que los monstruos verdaderamente aterradores no son los que nos muestran en las películas de miedo sino los seres humanos. Es lo primero que leo de la autora, pero con seguridad no será lo último. ¡Todo el mundo debería estar leyéndola!

¿Han leído Pelea de gallos? ¿Les llama la atención?

Fuente: inthenevernever.blogspot.com/