08/18/2026 por Marcelo Paz Soldan

La Feria Internacional del Libro de La Paz 2026 cierra con récord: 118.578 visitantes en su edición 30

La Feria Internacional del Libro de La Paz 2026 cerró el domingo 9 de agosto con una cifra que nadie esperaba del todo: 118.578 visitantes en doce días. Es la mayor asistencia registrada en los treinta años de historia del encuentro y supera en más de 14.000 personas el resultado del año pasado. En un país donde cada tanto se decreta la muerte del libro impreso, la trigésima FIL respondió con el argumento más difícil de discutir: la gente fue.

Las cifras del cierre

La feria se realizó del 29 de julio al 9 de agosto en el Campo Ferial Chuquiago Marka. Estos son los datos que difundió la organización al cerrar:

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  • 118.578 visitantes en total, frente a los 104.486 de 2025 y los 101.657 de 2024.
  • 575 actividades programadas entre presentaciones, mesas redondas, talleres y actividades infantiles. [REVISAR: los avances previos a la feria hablaban de unas 400 actividades; la cifra de 575 corresponde al balance final publicado por la organización.]
  • 39 autores internacionales provenientes de 19 países.
  • Alrededor de 15.000 estudiantes de 140 unidades educativas visitaron la feria en jornadas escolares.
  • Cerca de 150 stands de editoriales, librerías y autores independientes. [REVISAR: dato tomado de las notas previas a la inauguración; no aparece confirmado en el balance de cierre.]

Carlos Ostermann, presidente de la Cámara Departamental del Libro de La Paz, resumió el balance señalando que después de treinta años la feria demostró ser una apuesta sostenida por la cultura y que se consolidó con el tiempo. [REVISAR: paráfrasis de las declaraciones recogidas por la prensa; conviene confirmar el fraseo textual con la fuente original.]

Perú, invitado de honor por los 200 años de relaciones

El país invitado de honor de esta edición fue Perú, en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países. La elección no fue solo protocolar: pocas literaturas están tan entrelazadas como la boliviana y la peruana, con una frontera que es menos línea que zona de traducción permanente entre lenguas, altiplanos y tradiciones narrativas compartidas.

La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia fue la institución invitada de honor, un reconocimiento a su trabajo de resguardo del patrimonio bibliográfico y documental del país.

Los nombres que pasaron por Chuquiago Marka

Entre los invitados internacionales figuraron el francés Bruno Patino, el mexicano Guillermo Arriaga y la sueca Åsa Lind. La delegación llegó desde diecinueve países: Estados Unidos, México, Suiza, Chile, Palestina, Uruguay, Colombia, Ecuador, Perú, España, Francia, Suecia, Panamá, Polonia, Inglaterra, Italia, Brasil y Camerún, entre otros.

Del lado boliviano, el programa reunió a buena parte de los nombres que hoy definen la narrativa nacional: Giovanna Rivero, Maximiliano Barrientos, Liliana Colanzi, Edmundo Paz Soldán, Juan Claudio Lechín, Diego Mattos, Valeria Sandi y Gabriel Casazola, entre muchos otros. Si vienes siguiendo el blog, varios de estos nombres ya te resultan familiares: hace pocos días publicamos un ensayo sobre la nostalgia de lo ajeno en la obra de Colanzi, y esa conversación se prolongó en las mesas de la feria.

Qué dice el récord sobre el lector boliviano

Es tentador leer los 118.578 visitantes como un dato de gestión, pero hay algo más interesante debajo. El crecimiento no fue un salto aislado: 101.657 en 2024, 104.486 en 2025, 118.578 en 2026. Es una curva sostenida, en un contexto económico que no le hizo ningún favor al precio del papel ni al bolsillo del comprador de libros.

Tres lecturas posibles:

  1. La feria funciona como acontecimiento, no solo como mercado. Los 15.000 estudiantes que llegaron en jornadas escolares no fueron a comprar: fueron a estar. Esa primera exposición al libro como objeto social es, a mediano plazo, el mejor programa de fomento lector que existe.
  2. La narrativa boliviana contemporánea tiene tracción propia. Ya no depende de la validación externa para convocar público en casa. Los autores que llenan salas en La Paz son los mismos que se traducen y se discuten afuera.
  3. El acceso sigue siendo el cuello de botella. Doce días de feria concentran una oferta que el resto del año se dispersa. Fuera de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, conseguir una novela boliviana reciente en papel sigue siendo una gestión.

Ese tercer punto es el que más nos interesa. Una feria récord demuestra que hay demanda; el desafío es que esa demanda encuentre respuesta los otros 353 días del año, y también fuera del país. Para el lector boliviano en el exterior —o para quien vive a seis horas de la librería más cercana— el formato digital dejó de ser una alternativa de segunda para convertirse en la única puerta realmente abierta.

En nuestra librería digital encuentras títulos de literatura boliviana e hispanoamericana en formatos digitales, disponibles desde cualquier país. Es, modestamente, nuestra manera de estirar la feria hasta que llegue la siguiente.

Fuentes

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