Fragmento de “Iguana rojas” de Gabriela Arévalo (Bolivia)
“Pero hoy, aquel sueño sin sentido acapara todo. Pequeñas iguanas rojas trepadas en blancas cortinas de encaje. Y yo prendiendo fuego. No puedo pintar. Las iguanas no me dejan pintar. Solo me traen recuerdos. Mientras busco mis lápices sanguina, el sonido y el aroma del mar aclaran las cosas. ¿Isabel? Ella era una chiquilla perdida, decía que buscaba amor; en realidad, estaba buscando mamá. Se equivocó de persona, yo me equivoqué de actitud. Me dio algo de pena dejarla, pero no tenía de otra. Tengo una idea: me lavaré las manos, ordenaré los bocetos e iré por unos cigarrillos. Es un buen día para comenzar a fumar. Es un buen día para algunos cambios”.
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