12/02/2025 por Marcelo Paz Soldan

«El paraíso se construye en medio de la devastación ecológica»

«El paraíso se construye en medio de la devastación ecológica»
Entrevista con Edmundo Paz Soldán

[Entrevista de Marcelo Paz Soldán a Edmundo Paz Soldán sobre su libro de cuentos El comienzo del paraíso]*

[Marcelo]: ¿Qué te inspiró a crear un universo tan inquietante en El comienzo del paraíso? Por ejemplo, ¿hubo algún hecho real, noticia científica o vivencia personal que detonó la idea de estos cuentos sobre metamorfosis y mundos mutantes?

[Edmundo]: Para este libro me interesaba trabajar con cuestiones ambientales. Unos incendios abrumadores al norte de California y la noticia de que se encontró en el patio de un vecino en Roboré, muy lejos de su hábitat, a una tortuga mata-mata, fueron el punto de partida para los primeros cuentos que escribí después de La vía del futuro. Años más tarde, con el primer manuscrito del libro ya terminado, descubrí que el tema central era el de la metamorfosis, el fin de un mundo y el comienzo de otro.

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[Marcelo]: En el libro conviven escenarios muy diversos —selvas bolivianas, fondos oceánicos, planetas futuristas—. ¿Cómo decidiste la ambientación de cada cuento? ¿Hay lugares reales que hayan influido directamente en la creación de estos escenarios especulativos?

[Edmundo]: Estaba leyendo un libro sobre la batisfera (The Bathysphere Book) y me impresionó encontrarme con lo que dijo uno de los primeros científicos que bajó al fondo del océano: “conocemos más de otros planetas que del nuestro”. Cuando ocurrió lo de los incendios en California y el humo llegó a San Francisco, debido al aire tóxico de la región, este tenía una coloración rojiza, y la gente decía “parece otro planeta, parece Marte”. A partir de esas ideas, pensé que debía escribir cuentos ambientados en la Tierra, pero que el desafío consistía en representar un escenario alterado, buscando otros colores en la descripción, una escala cromática diferente, imágenes y relatos que dieran cuenta de la alteración. Eso no incluye el último cuento, que, aunque tiene un tema ambiental, ocurre en otro planeta y fue inspirado por un cuento de Ursula LeGuin.

[Marcelo]: Varios relatos exploran la línea entre lo humano y lo no humano. En tu opinión, ¿estamos cerca de un futuro en que dejaríamos de ser el centro de la creación, como sugieren tus cuentos finales? ¿Qué esperas que el lector reflexione respecto a nuestro rol en el planeta?

[Edmundo]: No quisiera decirle al lector qué sacar de estos cuentos, mi idea era escribir con un tono no apocalíptico, ver que un fin implica también el principio de otra cosa. No sé si estamos cerca de dejar de ser el centro de la creación, pero sí me interesa escribir cuentos en el que lo humano esté descentrado, buscar formas de narrar que incluyan también a las especies no humanas con las que compartimos el planeta.

[Marcelo]: La temática medioambiental atraviesa el libro, pero sin caer en el sermón. ¿Cómo logras ese equilibrio entre contar una buena historia y al mismo tiempo tratar temas críticos como el cambio climático o la extinción de especies? ¿Buscaste conscientemente evitar un tono moralizador?

[Edmundo]: Sí, eso es consciente. A veces ese tono moralizador surge en las primeras versiones, pero luego voy editando cuidadosamente cualquier elemento que tenga ese tono. Eso no implica que no haya nada didáctico, sólo que, si aparece, quiero que sea dentro de un contexto, una discusión entre personajes, por ejemplo, o la voz de un narrador específico, pero no “mi mensaje como escritor”. La literatura que me gusta trabaja de manera indirecta; como dice el escritor argentino Martín Kohan, hay que estar en contra de la efectividad inmediata de la literatura.

[Marcelo]: Personajes como la “Madre” líder de un culto o el podcaster Nekane añaden dimensiones sociales a la ciencia ficción del libro. ¿Hay figuras o experiencias de la vida real que te hayan inspirado para construir estos personajes tan singulares?

[Edmundo]: “La Madre” es un cuento a partir de la pandemia y la reacción furiosa de los antivacunas. Cuando comenzaron a llegar mensajes antivacunas a mi WhatsApp, pensé que a ellos no los detendría ni siquiera el fin de la pandemia, y que luego atacarían la vacuna del sarampión y otras vacunas. Se me ocurrió que había un cuento ahí. La podcaster Nekane es un personaje inventado, pero la parte central de ese cuento, la de las turistas danesas desaparecidas, ocurrió de verdad, sólo que en las selvas de Panamá. Cuando me enteré de esa historia, creí que quizás podría usarla como punto de partida para un cuento, pero ambientándola en un lugar más conocido por mí, el Amazonas boliviano.

[Marcelo]: La estructura del libro se siente muy orgánica, casi como una novela fragmentada. ¿Tenías desde el inicio la idea de que los cuentos dialogaran entre sí? ¿Cómo fue el proceso de ordenar, añadir o quitar cuentos para lograr ese efecto de red temática que mencionaste en entrevistas?

[Edmundo]: El 2023 tenía una versión del libro muy diferente, tenía cuatro cuentos que ya no están. Me faltaba algo más compacto, más orgánico, no terminaba de cerrar el libro. Un año después, escribí tres cuentos más y pensé que podría incluirlos, que funcionaban mejor que algunos que estaban incluidos, así que entraron esos tres y saqué cuatro. Ya con el manuscrito definido, el último año me dediqué a retrabajarlo para afianzar las conexiones entre los cuentos, buscando ahora que estos no sólo funcionaran de manera autónoma, sino que se consiguiera una sensación de unidad en el libro. Los libros de cuentos que más me gustan son aquellos que tienen esa unidad, que a veces está dada por la atmósfera o el tema, por ejemplo, Sangre de mestizos o Cerco de penumbras.

[Marcelo]: Por último, el título El comienzo del paraíso sugiere múltiples interpretaciones. ¿Qué significa “el paraíso” en el contexto de tu obra? ¿Es un paraíso ecológico sin humanos, un renacer después del colapso, o tal vez una ironía sobre nuestras expectativas de salvación?

[Edmundo]: No es, claro, un paraíso bíblico. Pero estamos construyendo un nuevo mundo, los seres humanos somos en buena parte responsables de las transformaciones en el paisaje, en las especies que nos rodean, en nosotros mismos. Así que, de manera irónica, trataba de señalar qué paraíso se está construyendo en medio de la devastación ecológica y la extinción de tantas especies.

Fuente:EditorialNuevoMilenio