María Josefa Mujía

María Josefa Mujía (Chuquisaca, 1812 – Sucre, 1888) es considerada la primera poeta de Bolivia y una de las primeras voces del romanticismo boliviano. La llamaron la Ciega, y también «la alondra del dolor».

Vida

Nació en una familia de tradición intelectual. De niña aprendió idiomas y leyó cuanto pudo. A los catorce años perdió la vista. Sus biógrafos cuentan que quedó ciega de tanto llorar la muerte de su padre; la medicina dirá otra cosa, pero la leyenda ya es parte de ella.

Sus hermanos le leían en voz alta, y así siguió formándose. Augusto, uno de ellos, fue el encargado de escribir los poemas que ella le dictaba. En 1851 el periódico El Eco de la Opinión publicó en primera plana su poema La ciega, elogiando la calidad de la composición. Murió en Sucre en 1888.

Obra

La ciega es su poema mayor y uno de los más citados de la literatura boliviana: «Todo es noche, noche oscura / Ya no veo la hermosura / De la luna refulgente…». Gabriel René Moreno lo recogió en sus Estudios de literatura boliviana, y por ahí llegó a nosotros. Escribió mucho más: recién en 2009, tras siete años de trabajo del investigador Gustavo Jordán Ríos, se reunieron más de trescientas obras suyas en una antología.

Por qué importa

Mujía escribió sin ver y sin poder escribir, dictando, en una Bolivia recién nacida donde una mujer no debía publicar. Que su verso más famoso sea sobre la oscuridad y siga siendo el más luminoso de su siglo es una de esas ironías que solo la literatura permite.

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