10/14/2026 por Sergio León

Nota de prensa sobre «Donde el agua trabaja» de David Silva Rojas

Bolivia se suma a la coedición internacional de Donde el agua trabaja, primera novela del peruano David Silva Rojas y ganadora del I Premio Almadía Ventosa-Arrufat. El cual se falló en Ciudad de México el 29 de julio de este año. Se presentaron 2.204 manuscritos y el jurado —Cristina Rivera Garza, que lo presidió, Selva Almada y Mónica Ojeda— eligió por unanimidad la novela del escritor iqueño. La dotación fue de 20.000 euros y la publicación simultánea alcanzó a México, Colombia, Perú, España y Argentina. Editorial Nuevo Milenio incorpora al país a esa coedición.

Donde el agua trabaja sigue a una joven de Ayacucho que deja su comunidad para trabajar en una hacienda de cosecha de uva en un fundo agroexportador de Ica, la región que concentra cerca de la mitad de la exportación peruana de uva. Lo que empieza como un contrato temporal se vuelve el registro, contado por el cuerpo, de un sistema que administra identidades: el nombre mal escrito en la libreta del enganchador, los descuentos que se comen el bono prometido, el agua que llega medida a la planta y no a quien la cultiva.

El fallo del jurado destacó que la novela «construye la atmósfera opresiva de la explotación laboral, la vulnerabilidad y la relación desigual entre trabajadoras y capataces con un lenguaje sutil, oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación». Rivera Garza subrayó además «el uso de los silencios» como el mayor logro del libro.

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Silva Rojas, abogado e investigador nacido en Ica, se formó en los programas de escritura dramática de Gamagōri y en los talleres de guion del NHK Bunka Center, en Japón, y reconoce en su poética el principio del Ma —el valor expresivo del vacío y del silencio—, la economía verbal del haiku y una construcción dramática donde el sentido se revela por lo que permanece fuera de escena. «La violencia no necesita ser visible para hacerse presente», ha dicho sobre la novela.

La convocatoria dejó también una presencia boliviana: Camila de Urioste, con Fiebre, figuró entre los tres finalistas, junto al argentino Félix Bruzzone y a Ivo Marinich.

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